Armónica y tres acordes de guitarra.
La suciedad del río bañada por el brillo de los astros, hunde el olfato y el tacto en un escalafón de sinsabores. El oído se lucra de los músicos y la vista mantiene un filtro agradable, como con gafas de sol. El lugar no es el idóneo. No me importa. La orquesta de sentidos transporta a mi cabeza al lugar que ella quiera. No se queja. Y mientras todo fluye; oído, tacto, vista, olfato... han desaparecido. Una mole en el espacio flota. Se asusta y se hace bola. Ahora paz. El tiempo pasa y no percibe el paso del tiempo. Le da igual.
Suena el río, suena gente,suena una armónica y tres acordes de guitarra. Se ven músicos, los instrumentos, la gente y el río. Nunca se habían ido. No quería irme. Necesitaba sentirme a solas.
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